Agua, riego y desalinización: una visión estratégica para el futuro de la República Dominicana

La reciente cooperación entre República Dominicana y Chile en materia de riego y sostenibilidad agrícola marca un paso importante hacia una gestión más moderna y eficiente del recurso hídrico. El intercambio de experiencias técnicas con Chile —país referente en manejo del agua en condiciones climáticas complejas— abre una ventana estratégica que debemos saber aprovechar.

República Dominicana cuenta con 32 provincias, de las cuales 16 tienen costas. Esta realidad geográfica, sumada al crecimiento poblacional, la presión sobre el agua dulce y los efectos del cambio climático, nos obliga a pensar el recurso hídrico con visión de Estado.

Chile ha desarrollado una política pública sostenida en materia de agua, combinando tecnificación del riego, eficiencia agrícola y más de 20 plantas desalinizadoras que hoy abastecen zonas urbanas, agrícolas e industriales. La desalinización ya no es una opción futurista: es una herramienta concreta para garantizar seguridad hídrica.

En nuestro caso, evaluar la desalinización del agua de mar para uso urbano, agrícola e incluso minero debe formar parte del debate nacional. Las condiciones del Caribe podrían ofrecer ventajas competitivas frente a aguas más frías como las del Pacífico, lo que merece estudios técnicos serios y rigurosos.

La cooperación con Chile en riego sostenible es una oportunidad para ampliar la conversación hacia una estrategia integral de gestión del agua que incluya:

  • Tecnificación del riego agrícola

  • Uso eficiente y reducción de pérdidas

  • Innovación tecnológica

  • Evaluación de plantas desalinizadoras en zonas costeras

  • Alianzas público-privadas para viabilidad financiera y ejecución

Pensar el agua es pensar en productividad, seguridad alimentaria, desarrollo territorial y estabilidad social.

Si queremos garantizar el crecimiento sostenible de la República Dominicana en las próximas décadas, debemos anticiparnos. El agua no puede ser solo un tema ambiental; debe convertirse en un eje estratégico de desarrollo nacional.

La cooperación internacional nos ofrece herramientas. Ahora corresponde tener la visión y la voluntad de convertirlas en políticas públicas de largo plazo.

Iniciando el 2026 con gestión diplomática activa, cercana y con impacto

Iniciando el 2026: Gestión diplomática activa, cercana y con impacto

Desde que inicié mi misión como Embajador de la República Dominicana en Chile, mi enfoque ha sido construir una diplomacia que no solo represente a nuestro país en lo protocolar, sino que también esté cerca de las personas, los actores sociales y las comunidades, promoviendo intercambios sólidos, experiencias compartidas y oportunidades concretas.

Un balance inicial con corazón

Durante estos primeros días del 2026 seguimos profundizando en lo que significa una diplomacia humana y en movimiento, conectada con los desafíos y aspiraciones de nuestra gente y con las realidades del país que nos acoge.

En este camino, hemos promovido encuentros que fortalecen relaciones políticas, culturales, sociales y económicas, con una visión estratégica, colaborativa y propositiva. 

Dialogar para avanzar

Hemos sostenido reuniones con autoridades locales y representantes institucionales en diferentes regiones del país para fortalecer la cooperación bilateral más allá de los centros políticos tradicionales. Estos espacios de diálogo son oportunidades para intercambiar experiencias, comprender prioridades locales y potenciar iniciativas conjuntas en beneficio de nuestras comunidades.

Mirar hacia adentro y hacia fuera

Parte de mi visión para esta misión es que los dominicanos en Chile sientan atención, acompañamiento y presencia instituida en cada paso de su trayectoria. Por eso hemos visitado distintas oficinas públicas, promovido actividades culturales y participado en eventos que acercan los valores de República Dominicana y Chile.

Diplomacia con propósito

Para nosotros, la representación diplomática va mucho más allá del protocolo: se trata de construir puentes, facilitar diálogos, aprender de las mejores prácticas y contribuir en la medida de nuestras posibilidades al bienestar de nuestras comunidades en cada rincón donde se encuentren.

Gracias a todos los que han sido parte de este inicio de gestión, a quienes cooperan desde sus instituciones, asociaciones o comunidades, y a quienes siguen la agenda de nuestra misión con interés y afecto.
Este 2026 es una invitación a seguir avanzando juntos, construyendo relaciones profundas y generando impacto positivo, con respeto, humildad y compromiso con el desarrollo compartido.